La dichosa ambición

Por Fermín de Rojas,
Que tire la primera piedra el que diga que no tiene ambición de mejorar en esta vida.
Este artículo es un simple ejercicio de lavado de conciencia por mi parte al continuado comentario que mi estimado amigo y colaborador David Alberto Rueda hace sobre la ambición y como nunca te dejara ser feliz. Y yo como soy muy sensible, me lo suelo tomar a pecho, he decidido profundizar en su estudio y así desenmascarar el bien del mal de la dichosa ambición.
Si, lo reconozco, soy ambicioso y quiero que un día SpanishPMO sea una referencia en el “Project Management” en español. Pero ¿cómo? y ¿a costa de qué? , esto es lo que creo entender de la crítica constructiva de David Alberto Rueda.
En mi opinión, creo que todo este debate empieza porque no vemos de la misma manara el significado que cada uno tiene de la ambición. Esa sensación que nos impulsa a intentar hacer las cosas mejor, a ser perseverantes y a no darnos por vencidos frente al primer contratiempo u obstáculo. Llamémosle el motor necesario para alcanzar las metas personales y profesionales.
Pero la diferencia está en que clase de ambición quieres elegir, la ambición positiva o la ambición negativa.
Yo quiero caer dentro de la descripción de una persona con ambición positiva, aquella que asegura la dosis de energía y coraje para concretar los deseos, planes o aspiraciones.
- Ve las aspiraciones como un camino para crecer ante las dificultades.
- Considera los obstáculos como una manera de superarse.
- Es creativo.
- Desea que los demás también logren su crecimiento personal.
- Aprende de sus errores.
- Intenta dar lo mejor de sí en todas las ocasiones.
- Busca la pasión en lo que hace.
- Disfruta del camino hacia la meta final.
Yo no quiero caer en la definición de ambicioso negativo, ya que puede resultar peligroso, para uno mismo y para quienes están a tu alrededor. El perfil clásico del ambicioso, al que David posiblemente se refiere, es el de alguien ávido por adquirir riqueza material y querer ser más que los demás a cualquier precio y no importa la manera o el camino.
¿Y cómo diferencia un ambicioso positivo de otro negativo?
Un ambicioso sin límites se caracteriza generalmente por:
- Constante búsqueda de metas y desafíos cada vez más difíciles.
- Necesidad de probar que es capaz de obtener lo que se propone.
- Insatisfacción permanente con lo alcanzado, la mirada en el futuro.
- Desvalorización de los logros obtenidos, nada parece ser suficiente.
- Deseos imperiosos de vencer a los posibles competidores.
- Necesidad incontrolable de querer siempre un poco más.
- Condicionar su valor como persona con el éxito que obtiene.
- Necesidad constante de controlar.
Después de leer este último listado, me echo a temblar al poder observar que la línea entre la ambición positiva y negativa es muy fina, fácilmente uno puede verse reflejado en algunos de estos últimos puntos. Pero, creo que la mayor diferencia se encuentra en cómo manejar la ambición para que no se vuelva un problema, añadiendo todos los aspectos positivos de la ambición positiva y entendiendo realísticamente hasta donde uno puede llegar sin destruirse a uno mismo, ni a los que les rodean.





Buen matiz Fermín. Y como afirmas, la línea es muy fina y sutil. Si la ambición te domina estás condenado a ser un insatisfecho y no valorar lo que obtienes. Si la dominas tú, puede ser una fuente rica en stisfacción. Por tanto, ahí está el reto: dominar la ambición interior.
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